“Cada individuo tiene semillas de grandeza por dentro, aunque por el momento puedan estar dormidas. Pero cuando uno cree en las personas, les echa agua a las semillas y les da la oportunidad de crecer”, John C. Maxwell.
¿Te has puesto a pensar cuántas personas tienen fe en ti? ¿Has pensado si verdaderamente tienes fe en las personas que te rodean? Es fácil creer en las personas cuando han probado su prestigio y sus resultados; sin embargo, creemos que es más fundamental saber creer en las personas antes de que se prueben a sí mismas. Cuando uno cree en las personas, ellas podrán desarrollar todo su potencial.
En muchas ocasiones, nos enfocamos en las debilidades y lo que pensamos son errores; en vez de enfatizar las fortalezas y logros (cualquiera que sea su dimensión) de las personas. La mejor manera de demostrarles a las personas que se tiene fe en ellas es motivarlos a ver sus talentos, fortalezas, cualidades y logros; es posible conseguir cosas extraordinarias si las personas desarrollan la habilidad de ver hacia su interior y se atreven a visualizar algo muy superior que poseen ante cualquier circunstancia. Nadie puede dar lo que no tiene y en esto es importante mencionar la Fe. El escritor y moralista francés Joseph Joubert dijo: “nadie puede dar fe a menos que tenga: el persuadido es el que persuade.” Es necesario tener fe en otros para persuadirlos a creer en ellos mismos. Si deseas causar un impacto positivo en la vida de las personas que rodean tu entorno, trátalos con confianza. La confianza es un “pegamento” que une a los individuos; sea cual sea el tipo de relación que sostengas, siempre te será posible desarrollar equipos con otros. Incúlcales confianza en sí mismos; muestra un real interés en ellos y enfócate en hacer que piensen mejor de sí mismos. Ser un creyente de personas, dará como resultado personas con fe que los llevará a actuar ante cualquier reto y circunstancia.
Algunas personas necesitan apoyarse de sus éxitos pasados para tener confianza en sus acciones futuras y, es válido para moverse y actuar. Aún, ante los fracasos, es posible arreglárselas para hacerles ver que el fracaso es tan sólo un proceso, incluso en dirección hacia el éxito. Si las personas comienzan a ver que el fracaso no es malo, mantendrán esa confianza en sí mismos, siempre intacta. Como persona influyente, como líder, tenemos la meta de ayudar a otros en su proceso de crecimiento; apoyarlos a ver más allá de sus posibilidades y llevarlos a soñar sin limitaciones. No rendirse y perseverar ante un objetivo que se ha determinado; extender los horizontes y motivarlos a moverse en el momento adecuado y hacia un nuevo nivel de vida. Cuando se ejerce la fe en las personas, se les estimula a alcanzar sus propósitos y se puede llegar ser una persona influyente por el resto de sus vidas; sólo si nos convertimos en creyentes de personas y posibilidades. De igual forma, siempre existirá una persona creyente de nosotros, en algún momento de nuestras vidas.
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Excelente Artículo.
Adry Hermosa no esperaba menos de Tí y cada vez superas mis expectativas Amiga.
Gracias por compartir !
Te quiero!
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